Entereza

Cuando salí de la visita llovía, parecía que el cielo vertiese lágrimas como hacía yo. Las peores expectativas se cumplieron: no volveré a ver con el ojo izquierdo.
El día de antes salí de la consulta con la sonrisa pintada en la cara: parecía que después de medio año podría volver a ver; pero mi ojito no resistió la prueba: se hirió de nuevo, ha padecido demasiado ya.
Hoy sigue lloviendo, incluso hace más frío que ayer, siento como penetra en mi cuerpo y cala hasta mis huesos. Pero la entereza me acompaña. Me veo con fuerza para asumirlo, aunque no me daré por vencida, lucharé para volver a ver; no tiene por qué ser mañana, ni pasado, sólo espero que ocurra alguna vez.
5 comentarios
C L -
Irenia -
Unasul -
Besos :)
roberto -
P -